OUTCROP
Location: Lake Tahoe, Nevada, USA
Type: Residential
Status: Built
Contractor: DeLux Landscaping
Landscape Area: 38,799 ft² / 3,605 m²
❊ Landscape architects are often brought in at the last minute. This project was no exception. The owners acquired the property while the house was still under construction: awkwardly sited on a sloping lot, with plans for future accessory buildings that reduced the garden to a residual and difficult-to-resolve outdoor space, and an unforgiving construction schedule.
Rather than simply being obstacles, these constraints ultimately came to define the project. We are particularly drawn to sites that are not blank slates: every limitation forces us to find solutions that might never have emerged under different circumstances.
The initial goals were to create usable outdoor spaces through landform manipulation, restore some of the character the site had lost during construction, and visually “anchor” the building within its surroundings.
Large granite boulders became the primary tool for achieving this. In addition to negotiating changes in grade and reducing the need for retaining walls, their careful placement recreates the logic of a natural rock outcrop. Interwoven with the planting, the boulders read more like a pre-existing condition uncovered during construction than an element added afterward.
The planting completes this strategy through a gradient between landscape and garden. Along the edges of the property, native species and others closely associated with the surrounding forest predominate. Large new trees were added among the existing pines, creating privacy through layered vegetation rather than defining the property boundaries with a hedge. As the planting approaches the main entrance, the palette gradually becomes more gardenesque, with more floriferous species and purple foliage used to intensify and mark the arrival.
Ubicación: Lago Tahoe, Nevada, EEUU
Tipo: Residencial
Estado: Construido
Constructor: DeLux Landscaping
Área paisajística: 3.605 m² / 38.799 ft²
✤ A los arquitectos paisajistas se nos llama a menudo a última hora. Este proyecto no fue una excepción. Los propietarios adquirieron la propiedad cuando la casa aún estaba a medio construir: implantada de manera poco favorable en una ladera, con futuros edificios anejos que reducían el jardín a un espacio exterior residual y de difícil solución, y con un calendario de construcción endiablado.
Lejos de ser un inconveniente, estos condicionantes terminaron definiendo el proyecto. Nos interesan especialmente los lugares que no son una hoja en blanco: cada restricción obliga a buscar soluciones que probablemente no habrían surgido en otras circunstancias.
Los primeros objetivos fueron conseguir espacios exteriores útiles mediante el modelado del terreno, devolver al lugar parte del carácter perdido durante la construcción de la casa y «anclar» visualmente el edificio en su entorno.
Las grandes rocas de granito se convirtieron en la herramienta principal para conseguirlo. Además de absorber los cambios de nivel y reducir la necesidad de muros de contención, su cuidadosa colocación recrea la lógica de un afloramiento rocoso natural. Entremezcladas con la vegetación, las rocas parecen más una preexistencia descubierta durante la obra que un elemento añadido posteriormente.
La plantación completa esta estrategia mediante un gradiente entre paisaje y jardín. En los bordes de la parcela predominan especies autóctonas y otras estrechamente vinculadas a los bosques circundantes. A los pinos existentes se sumaron nuevos árboles de gran porte, construyendo la privacidad mediante estratos de vegetación en lugar de definir los límites de la parcela con un seto. A medida que nos acercamos a la entrada principal, la paleta se vuelve progresivamente más jardinera, con especies de floración más marcada y follajes morados que intensifican y señalan el acceso.